Hay objetos del cielo profundo que, cuando los descubres por primera vez, te hacen pensar: «Yo quiero fotografiar eso». Y la Nebulosa del Mago, NGC 7380, es uno de ellos.
A primera vista puede parecer una enorme nube cósmica con formas caprichosas, pero detrás de esa imagen hay mucho más: estamos viendo una auténtica guardería estelar, situada a unos 8.000 años luz de nosotros, en la constelación de Cefeo.
Y aquí viene lo curioso para quien empieza en astrofotografía: verla no es precisamente fácil.
| 30 fotografias de 300 segundos |
La fotografía fue realizada en julio, desde Puente Hierro, utilizando un Sky-Watcher reflector de 250 mm de apertura y 1.200 mm de focal, montado sobre una Sky-Watcher AZ-EQ6. Para la captura utilicé una ZWO ASI533MC Pro, cámara a color refrigerada, junto con seguimiento y control del equipo mediante ASIAIR.
Después de la captura llegó otra parte fundamental del proceso: el revelado y procesado de la imagen, realizado durante el mes de agosto. Finalmente, tras ese tiempo de trabajo, la imagen llega ahora al blog, en octubre.
Es decir, entre aquel momento de julio en el que apuntamos el telescopio hacia Cefeo y la publicación de la imagen han pasado varios meses. Porque en astrofotografía, especialmente cuando trabajamos con objetos débiles como este, la fotografía no termina cuando dejamos de capturar.
Una guardería de estrellas
NGC 7380 no es únicamente una nebulosa. En su interior se encuentra un joven cúmulo abierto de estrellas, rodeado por una enorme nube de gas y polvo.
Y cuando digo joven, es realmente joven: sus estrellas tienen alrededor de 4 millones de años. En términos astronómicos, prácticamente acaban de nacer.
La nebulosa de emisión asociada aparece también catalogada como Sh2-142, mientras que NGC 7380 identifica principalmente al cúmulo estelar.
El conjunto fue descubierto en 1787 por Caroline Herschel, una de las grandes figuras de la astronomía de su época. Casi dos siglos y medio después, seguimos apuntando nuestros telescopios hacia aquel mismo rincón del cielo, aunque ahora disponemos de cámaras capaces de recoger una cantidad de información que Caroline jamás pudo imaginar.
¿Por qué es un buen objetivo para un astrofotógrafo?
Precisamente porque supone un pequeño desafío.
Y ahí está precisamente la magia, con la Astrofotografia, no estamos haciendo que la nebulosa sea más brillante. Estamos dejando que la cámara tenga tiempo su
ficiente para descubrirla.
Quizá por eso NGC 7380 sea un objetivo tan atractivo para quien empieza a tomarse en serio la astrofotografía. No es simplemente otra nebulosa bonita del catálogo. Es uno de esos objetos que te enseñan, fotografía tras fotografía, por qué necesitamos una cámara, un buen seguimiento y muchas horas de exposición para explorar el cielo profundo.
A unos 8.000 años luz de distancia, las estrellas de NGC 7380 llevan apenas unos cuatro millones de años iluminando su entorno.
Y nosotros, desde aquí, solo necesitamos apuntar al lugar correcto y tener paciencia para que el Mago aparezca.